Mucho se ha hablado del cannabis y la conveniencia de su legalización desde el punto de vista de la seguridad o de la salud, pero pocos son los que recuerdan los estragos ecológicos que esta planta está causando en los montes y campos del norte de Marruecos. Mohamed Andalusi lleva años clamando por la protección ambiental de su Rif natal al frente de la asociación AZIR (lavanda en lengua rifeña) y asegura que el kif «ha destruido bosques, ha agotado la tierra y ha llenado los acuíferos de fertilizantes».